Una cuenta prepaga para cada alumno. Vos ves cada compra; tu hijo aprende a manejarla. Sin efectivo.
Más de 4 millones de chicos van al colegio con efectivo en el bolsillo. Las familias no saben en qué se va: la merienda, una apuesta, o un recreo con hambre.
Es el gasto hormiga perfecto: sale todos los días, en montos chicos, y a fin de mes nadie sabe cuánto fue.
Los colegios tampoco. Manejan miles de pesos en efectivo, sin registro ni trazabilidad.
DYLO ilumina el mayor flujo de dinero de un chico: el de todos los días.
Para que la conversación sea con datos, no con sospechas.
Los del billete arrugado en el bolsillo. Los que lo perdían en el recreo. Los que volvían a casa sin poder explicar en qué se fue el dinero de la semana.
Somos de Corrientes y pasamos toda la escuela comprando en el comercio escolar. Hoy sigue funcionando exactamente igual — efectivo, papelitos, cero registro — pero los chicos ya ni siquiera pueden llevar celular.
Nadie nos enseñó a manejar el dinero. Y la práctica estaba ahí, todos los días, en el recreo: el comercio escolar es la primera economía real de un chico. DYLO lo convierte en su primera escuela de dinero.
Lo que queremos lograr es simple y enorme a la vez: que la próxima generación crezca sabiendo de dinero. Que el dinero deje de ser un tema tabú y se vuelva una conversación más en la mesa familiar.
DYLO no reemplaza el efectivo por una app. Lo reemplaza por experiencia: el comercio escolar se vuelve la primera escuela de dinero de un chico.
Ve su saldo, aprende a presupuestar, conoce sus hábitos. Cada recreo es una lección que no se siente como lección.
Cada compra al instante, límite diario y alertas. Control, sin vigilancia.
Cargás cada tanto, sabés cuánto va al comercio escolar cada mes — y si el saldo se acaba, te avisamos antes.
Material para tutorías e insights anónimos del alumnado. Una decisión que las familias notan.
Por transferencia, desde tu celular. Cargás cada tanto y dura.
El saldo queda listo en la cuenta del alumno.
El comerciante cobra. Se valida el límite diario automáticamente.
Notificación instantánea con cada movimiento.
Cada compra en el comercio escolar es una decisión real, con dinero real. Ahí se aprende a manejar el dinero: en la práctica, no en un manual.
Y los chicos no solo compran — opinan. En DYLO van a poder votar qué productos quieren en su comercio escolar. Todos juntos. Un comercio escolar más rico, más sano y más de ellos, construido entre todos.
En el centro de todo está el chico. Queremos que cada uno se sienta parte: que su comercio escolar lo conozca por su nombre, que su cumpleaños no pase de largo. Comunidad de verdad — para acompañarlo, nunca para venderle más.
Los chicos no van a usar DYLO porque los obligan.
La van a usar porque es de ellos.
Tocá una opción y mirá cómo decide la comunidad.
El dinero va directo de la familia al comerciante. DYLO nunca retiene fondos: somos la capa de visibilidad, no un banco.
Nada de huellas digitales ni reconocimiento facial. El alumno ni siquiera necesita el celular. Cumplimos la Ley 25.326.
Solo datos anónimos y agregados. La institución nunca accede al consumo individual de un alumno ni a la facturación del comerciante.
Solo funciona dentro del colegio, en comerciantes autorizados. No se transfiere afuera. No se retira. No se desvía.
Trazabilidad total. Cada movimiento queda guardado y verificable, para la familia y para el comerciante.
Encriptados en tránsito y en reposo. En proceso de inscripción en la AAIP.
Familia, comercio escolar o colegio: dejanos tus datos y te contactamos. Sin compromiso.
Recibimos tus datos. Te vamos a contactar pronto.